Seguir una dieta bien balanceada, baja en grasas y alta en fibra, es importante no sólo para su bebé sino también para su propia salud. Consumir una cantidad adecuada de proteínas es importante, ya que las proteínas llevan a cabo muchas de las funciones del cuerpo. La fibra en la dieta ayuda a prevenir o reducir el estreñimiento y las hemorroides. El consumir pocas grasas, ayuda a mantener su corazón saludable, y evita ganarse esas libras de más que pueden ser difíciles de eliminar después. El evitar un aumento excesivo de peso también disminuye las probabilidades de que le queden estrías. Para informarse más acerca de las estrías.
Si su dieta es equilibrada y no muy cargada de azúcares o grasas, no necesita modificar radicalmente lo que come. Durante el embarazo ingiera, en promedio, aproximadamente 300 calorías extras a las que normalmente consume. Esto significa que si usted tiene un peso saludable y consume 2.100 calorías al día, mientras esté embarazada debe ingerir un promedio de 2.400 calorías por día (quizás un poco menos durante su primer trimestre y un poco más durante su tercer trimestre).
La necesidad de aumentar la ingestión de calorías en esa cantidad no significa que usted debe comerse un helado de chocolate todos los días; es primordial satisfacer estos requerimientos adicionales con alimentos nutritivos. Muy probablemente, su médico también le recomiende ingerir suplementos de vitaminas y minerales. Cómo guiar su alimentación con la pirámide alimenticia Ningún alimento por sí solo puede satisfacer todas las necesidades. La pirámide alimenticia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), es una guía general que muestra las proporciones relativas de las raciones que usted debe comer de cada grupo alimenticio.
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lunes, 13 de julio de 2015
jueves, 2 de julio de 2015
Consecuencias del cigarrillo durante primer mes embarazo
A menos que haya vivido en el planeta Marte los últimos diez años, sin lugar a dudas usted tiene conocimiento de que el fumar pone en peligro su salud. Cuando fuma, corre el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, enfisema y enfermedades del corazón, entre otras enfermedades. Durante el embarazo, el fumar también presenta riesgos para su bebé.
El monóxido de carbono presente en el humo del cigarrillo disminuye la cantidad de oxígeno que su bebé necesita para crecer, y la nicotina reduce la circulación sanguinea al feto. Como resultado, las mujeres que fuman tienen unmayor riesgo de dar a luz bebés de bajo peso, lo que significa más problemas médicos para el mismo. De hecho, se puede esperar que los bebés nacidos de madres que fuman pesen, generalmente, media libra menos que aquéllos que nacen de madres que no lo hacen. La diferencia exacta en el peso de nacimiento depende de cuánto haya fumado la mamá durante el embarazo.
Además del bajo peso del bebé en las 34 semanas de embarazo, el fumar durante el embarazo está vinculado a un mayor riesgo de parto prematuro, de un aborto espontáneo, de placenta previa, de un desprendimiento prematuro de la placenta, una ruptura prematura de las membranas amnióticas y también con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) después que nace el bebé.
El monóxido de carbono presente en el humo del cigarrillo disminuye la cantidad de oxígeno que su bebé necesita para crecer, y la nicotina reduce la circulación sanguinea al feto. Como resultado, las mujeres que fuman tienen unmayor riesgo de dar a luz bebés de bajo peso, lo que significa más problemas médicos para el mismo. De hecho, se puede esperar que los bebés nacidos de madres que fuman pesen, generalmente, media libra menos que aquéllos que nacen de madres que no lo hacen. La diferencia exacta en el peso de nacimiento depende de cuánto haya fumado la mamá durante el embarazo.
Además del bajo peso del bebé en las 34 semanas de embarazo, el fumar durante el embarazo está vinculado a un mayor riesgo de parto prematuro, de un aborto espontáneo, de placenta previa, de un desprendimiento prematuro de la placenta, una ruptura prematura de las membranas amnióticas y también con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) después que nace el bebé.
Los medicamentos permitidos durante el Embarazo
El alcohol, las drogas ilícitas y algunoss medicamentos que usted toma pueden atravesar la placenta y entrar al sistema circulatorio del bebé. Algunas de estas sustancias son completamente inocuas, pero otras pueden causar problemas. El saber cuáles sustancias pueden usarse sin riesgo y cuáles deben evitarse, es importante para la salud del bebé. Las siguientes secciones indican cuáles sustancias puede usar y cuáles debe evitar.
Cambios físicos en el primer mes de Embarazo
Cuando usted está embarazada, el cuerpo cambia constantemente. Es de esperar sentir cambios, como cambios en el humor, calambres en las piernas y estrés. Probablemente ya ha sentido estas cosas antes, pero no con la misma intensidad. Las siguientes secciones cubren éstos y otros problemas y le dan a conocer lo que puede esperar. Haga que su familia y sus amigos lean estas secciones también y luego dígales que ¡ya están avisados de lo que les espera!. Cómo sobrellevar los cambios de humor Los cambios hormonales influyen en el humor, como ya lo saben la mayoría de las mujeres y especialmente las que sufren de síndrome premenstrual (SPM).
Las variaciones hormonales que van con las semanas de embarazo, son quizás las de mayor efecto que una mujer pueda sufrir en toda su vida, por eso no deben sorprenderle los altibajos emocionales que generalmente ocurren.
Las variaciones hormonales que van con las semanas de embarazo, son quizás las de mayor efecto que una mujer pueda sufrir en toda su vida, por eso no deben sorprenderle los altibajos emocionales que generalmente ocurren.
Planificación de las Consultas Prenatales
Aunque está embarazada y su cuerpo ya está pasando por cambios milagrosos, la vida diaria continúa. ¿Cómo tiene que cambiar su estilo de vida para que el embarazo se desarrolle, en lo posible, sin complicaciones? ¿Qué aspectos de su vida no necesita cambiar, o cuáles sólo tienen que modificarse un poco? Hay muchas cosas que necesita considerar: su trabajo, el nivel de estrés en su vida, las medicinas que toma, si fuma o bebe con regularidad, y qué debe hacer con las actividades rutinarias, tales como ir al dentista o a la peluquería. Si usted es como la mayoría de las mujeres normales que tiene buena salud, probablemente descubrirá que en general, su vida puede continuar casi totalmente como de costumbre.
Todos los temas que mencionamos aquí son asuntos que puede consultar con su médico. En este capítulo y en el siguiente presentamos una guía para que planee su vida durante el embarazo. Si desde el principio toma en cuenta la manera en que sus hábitos y experiencias del cuidado de la salud se relacionan con el embarazo, es probable que le sea más fácil acostumbrarse a su nuevo estado. Cuanto más pronto comience a seguir una dieta saludable, a hacer ejercicios y un programa general de salud, mejor será para usted.
Una vez que termine de celebrar los resultados positivos de la prueba del embarazo, empiece a pensar sobre lo que ocurrirá en adelante, se vienen las 34 semanas de embarazo. Después que decida quién será su médico, llame al consultorio para saber cuál es el siguiente paso. En algunos consultorios, para la primera consulta, tienen como norma que usted vea primero a la enfermera para que prepare su historia médica y para confirmar las buenas noticias, ya sea con un análisis de sangre o de orina; otros consultorios prefieren fijar la fecha de su primera visita con el médico. La fecha de esa primera visita dependerá en parte de su historia clínica pasada y presente. Si usted no hizo la consulta previa a la concepción, y no ha seguido un régimen de vitaminas prenatales u otras que contengan ácido fólico, hágaselo saber al médico o a la enfermera.
El personal del consultorio puede llamar a la farmacia y ordenar las vitaminas, así usted puede empezar a tomarlas antes de su primera visita prenatal. Algunas cosas se hacen siempre en todos y cada uno de los trimestres, tal como la verificación de su presión, la orina y el latido del corazón del bebé, temas que tratamos en este capítulo. En los capítulos 5, 6 y 7 presentamos los detalles específicos de lo que ocurre en las consultas prenatales de cada trimestre.
Si tiene problemas durante el embarazo o si éste se considera de “alto riesgo”, el médico puede sugerir que sus citas sean más frecuentes. No olvides leer la guia sobre las Preguntas Más Comunes sobre el Embarazo. Este esquema de consultas prenatales no tiene que ser exactamente así, todo depende de sus condiciones. Si planifica unas vacaciones o tiene que faltar a una de las citas prenatales, comuníqueselo a su médico y haga una nueva cita. Si su embarazo se desarrolla normalmente, el cambiar una cita generalmente no acarrea un gran problema. Sin embargo, debido a que algunos de los exámenes prenatales se deben hacer en tiempos específicos durante el embarazo, debe asegurarse de que el cambio de la cita no ocurra en las fechas en que se deben realizar los mismos.
Todos los temas que mencionamos aquí son asuntos que puede consultar con su médico. En este capítulo y en el siguiente presentamos una guía para que planee su vida durante el embarazo. Si desde el principio toma en cuenta la manera en que sus hábitos y experiencias del cuidado de la salud se relacionan con el embarazo, es probable que le sea más fácil acostumbrarse a su nuevo estado. Cuanto más pronto comience a seguir una dieta saludable, a hacer ejercicios y un programa general de salud, mejor será para usted.
Una vez que termine de celebrar los resultados positivos de la prueba del embarazo, empiece a pensar sobre lo que ocurrirá en adelante, se vienen las 34 semanas de embarazo. Después que decida quién será su médico, llame al consultorio para saber cuál es el siguiente paso. En algunos consultorios, para la primera consulta, tienen como norma que usted vea primero a la enfermera para que prepare su historia médica y para confirmar las buenas noticias, ya sea con un análisis de sangre o de orina; otros consultorios prefieren fijar la fecha de su primera visita con el médico. La fecha de esa primera visita dependerá en parte de su historia clínica pasada y presente. Si usted no hizo la consulta previa a la concepción, y no ha seguido un régimen de vitaminas prenatales u otras que contengan ácido fólico, hágaselo saber al médico o a la enfermera.
El personal del consultorio puede llamar a la farmacia y ordenar las vitaminas, así usted puede empezar a tomarlas antes de su primera visita prenatal. Algunas cosas se hacen siempre en todos y cada uno de los trimestres, tal como la verificación de su presión, la orina y el latido del corazón del bebé, temas que tratamos en este capítulo. En los capítulos 5, 6 y 7 presentamos los detalles específicos de lo que ocurre en las consultas prenatales de cada trimestre.
Si tiene problemas durante el embarazo o si éste se considera de “alto riesgo”, el médico puede sugerir que sus citas sean más frecuentes. No olvides leer la guia sobre las Preguntas Más Comunes sobre el Embarazo. Este esquema de consultas prenatales no tiene que ser exactamente así, todo depende de sus condiciones. Si planifica unas vacaciones o tiene que faltar a una de las citas prenatales, comuníqueselo a su médico y haga una nueva cita. Si su embarazo se desarrolla normalmente, el cambiar una cita generalmente no acarrea un gran problema. Sin embargo, debido a que algunos de los exámenes prenatales se deben hacer en tiempos específicos durante el embarazo, debe asegurarse de que el cambio de la cita no ocurra en las fechas en que se deben realizar los mismos.
miércoles, 1 de julio de 2015
Preguntas Más Comunes sobre el Embarazo
La consulta previa a la concepción es también un momento oportuno para hacerle preguntas a su médico. En esta sección respondemos a las preguntas más comunes acerca del peso, de medicamentos y vacunas, y de la cesación del método anticonceptivo.
¿Por qué ese alboroto con el ácido fólico?
El ácido fólico era algo en lo que su madre nunca pensó cuando la estaba esperando. Pero en las últimas décadas, el ácido fólico ha venido a ser un requerimiento nutricional para todas las mujeres embarazadas. El cambio llegó en 1991, cuando un médico británico demostró que el ácido fólico (también conocido como folato, un nutriente de la familia de la vitamina B) reducía las incidencias de defectos de nacimiento del cerebro y de la médula espinal (también llamados defectos del tubo neural).
¿Por qué ese alboroto con el ácido fólico?
El ácido fólico era algo en lo que su madre nunca pensó cuando la estaba esperando. Pero en las últimas décadas, el ácido fólico ha venido a ser un requerimiento nutricional para todas las mujeres embarazadas. El cambio llegó en 1991, cuando un médico británico demostró que el ácido fólico (también conocido como folato, un nutriente de la familia de la vitamina B) reducía las incidencias de defectos de nacimiento del cerebro y de la médula espinal (también llamados defectos del tubo neural).
La evaluación de su salud actual
La mayoría de las mujeres que piensan quedar embarazadas son perfectamente saludables y no tienen problemas que puedan afectar al bebé. Es más, una consulta previa a la concepción es muy útil ya que en semanas de embarazo porque es un momento en el que se elabora un plan y se conoce más acerca de cómo optimizar las oportunidades de tener un embarazo sano y libre de preocupaciones. Usted puede llegar a saber cómo alcanzar su peso ideal, cómo comenzar un buen programa de ejercicios y puede comenzar a tomar vitaminas para su estado prenatal con ácido fólico.
Sin embargo, algunas mujeres sí tienen trastornos médicos que pueden afectar el embarazo. Su médico seguramente le preguntará si tiene alguno(s) de los problemas mostrados en una lista de condiciones médicas. Por ejemplo, si tiene diabetes, es importante estabilizar sus niveles de azúcar en la sangre antes de salir embarazada y controlarlos durante el embarazo. Si está propensa a una alta presión sanguínea (hipertensión), su médico le recomendará controlarla antes de quedar embarazada, ya que controlar la hipertensión puede tomar tiempo y puede involucrar cambios de medicamentos más de una vez. Si tiene otros problemas, como epilepsia por ejemplo, la revisión de sus medicamentos y el control de su condición son importantes. Para una condición como el lupus eritematoso sistémico (LES), el médico quizás le aconseje tratar de quedar embarazada en el momento en que presente muy pocos síntomas.
Usted puede esperar preguntas como: si fuma, si se da el gusto de uno, dos o más tragos al día, o si utiliza alguna droga ilícita. Su médico la está interrogando pero no para regañarla, así que no se incomode y conteste con la verdad. Es que estos hábitos pueden ser dañinos para un embarazo y lo mejor es eliminarlos antes de salir embarazada. El médico puede aconsejarla acerca de las maneras de cómo hacerlo o recomendarle algunos grupos de apoyo o ayuda.
Usted también necesita hablar sobre cualquier tratamiento o medicamentos que esté tomando regularmente, así como también sobre los ejercicios y dietas. ¿Toma usted vitaminas? ¿Hace dieta frecuentemente? ¿Es usted vegetariana? ¿Hace ejercicios regularmente? Converse todos estos asuntos con el médico.
El ácido fólico era algo en lo que su madre nunca pensó cuando la estaba esperando. Pero en las últimas décadas, el ácido fólico ha venido a ser un requerimiento nutricional para todas las mujeres embarazadas. El cambio llegó en 1991, cuando un médico británico demostró que el ácido fólico (también conocido como folato, un nutriente de la familia de la vitamina B) reducía las incidencias de defectos de nacimiento del cerebro y de la médula espinal (también llamados defectos del tubo neural). Esta reducción ocurría hasta en un 80 por ciento de los casos de madres con un niño previamente afectado.
Estudios subsecuentes han demostrado que aún entre mujeres que nunca han tenido niños con esos defectos, el consumir suficiente ácido fólico reduce el riesgo de que sus bebés desarrollen espina bífida (un defecto de la espina dorsal) y anencefalia (un defecto del cerebro y del cráneo) en un 50 al 70 por ciento. Hoy en día, a todas las mujeres que están considerando salir embarazadas, se les aconseja consumir 0,4 miligramos de ácido fólico todos los días, comenzando al menos 30 días antes de la concepción. Comience antes de manera que todos los nutrientes estén en su sistema al momento de formarse el tubo neural. Si las condiciones de espina bífida, anencefalia u otras similares se encuentran en su familia (especialmente si usted alguna vez tuvo un niño con estos problemas), usted debería tomar diez veces la dosis recomendada (4 miligramos) todos los días.
Desde 1996, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, [FDA, por sus siglas en inglés]) ha requerido que todos los granos como la harina, el maíz, la pasta y el arroz, sean “enriquecidos” con ácido fólico. Otras buenas fuentes son los vegetales de hojas verdes, los granos y el hígado. Pero para asegurarse de que usted esté tomando la cantidad necesaria, tome un suplemento vitamínico. Cualquier buena vitamina prenatal le da por lo menos 0,4 miligramos de ácido fólico.
Sin embargo, algunas mujeres sí tienen trastornos médicos que pueden afectar el embarazo. Su médico seguramente le preguntará si tiene alguno(s) de los problemas mostrados en una lista de condiciones médicas. Por ejemplo, si tiene diabetes, es importante estabilizar sus niveles de azúcar en la sangre antes de salir embarazada y controlarlos durante el embarazo. Si está propensa a una alta presión sanguínea (hipertensión), su médico le recomendará controlarla antes de quedar embarazada, ya que controlar la hipertensión puede tomar tiempo y puede involucrar cambios de medicamentos más de una vez. Si tiene otros problemas, como epilepsia por ejemplo, la revisión de sus medicamentos y el control de su condición son importantes. Para una condición como el lupus eritematoso sistémico (LES), el médico quizás le aconseje tratar de quedar embarazada en el momento en que presente muy pocos síntomas.
Usted puede esperar preguntas como: si fuma, si se da el gusto de uno, dos o más tragos al día, o si utiliza alguna droga ilícita. Su médico la está interrogando pero no para regañarla, así que no se incomode y conteste con la verdad. Es que estos hábitos pueden ser dañinos para un embarazo y lo mejor es eliminarlos antes de salir embarazada. El médico puede aconsejarla acerca de las maneras de cómo hacerlo o recomendarle algunos grupos de apoyo o ayuda.
Usted también necesita hablar sobre cualquier tratamiento o medicamentos que esté tomando regularmente, así como también sobre los ejercicios y dietas. ¿Toma usted vitaminas? ¿Hace dieta frecuentemente? ¿Es usted vegetariana? ¿Hace ejercicios regularmente? Converse todos estos asuntos con el médico.
¿Por qué ese alboroto con el ácido fólico?
El ácido fólico era algo en lo que su madre nunca pensó cuando la estaba esperando. Pero en las últimas décadas, el ácido fólico ha venido a ser un requerimiento nutricional para todas las mujeres embarazadas. El cambio llegó en 1991, cuando un médico británico demostró que el ácido fólico (también conocido como folato, un nutriente de la familia de la vitamina B) reducía las incidencias de defectos de nacimiento del cerebro y de la médula espinal (también llamados defectos del tubo neural). Esta reducción ocurría hasta en un 80 por ciento de los casos de madres con un niño previamente afectado.
Estudios subsecuentes han demostrado que aún entre mujeres que nunca han tenido niños con esos defectos, el consumir suficiente ácido fólico reduce el riesgo de que sus bebés desarrollen espina bífida (un defecto de la espina dorsal) y anencefalia (un defecto del cerebro y del cráneo) en un 50 al 70 por ciento. Hoy en día, a todas las mujeres que están considerando salir embarazadas, se les aconseja consumir 0,4 miligramos de ácido fólico todos los días, comenzando al menos 30 días antes de la concepción. Comience antes de manera que todos los nutrientes estén en su sistema al momento de formarse el tubo neural. Si las condiciones de espina bífida, anencefalia u otras similares se encuentran en su familia (especialmente si usted alguna vez tuvo un niño con estos problemas), usted debería tomar diez veces la dosis recomendada (4 miligramos) todos los días.
Desde 1996, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, [FDA, por sus siglas en inglés]) ha requerido que todos los granos como la harina, el maíz, la pasta y el arroz, sean “enriquecidos” con ácido fólico. Otras buenas fuentes son los vegetales de hojas verdes, los granos y el hígado. Pero para asegurarse de que usted esté tomando la cantidad necesaria, tome un suplemento vitamínico. Cualquier buena vitamina prenatal le da por lo menos 0,4 miligramos de ácido fólico.
Cómo Prepararse para Quedar Embarazada
En el momento que se da cuenta que su período no le ha venido, y descubre que está embarazada, el embrión, de dos semanas o más, ya está pasando por cambios muy grandes. Créalo o no, cuando el embrión tiene solamente dos o tres semanas, ya ha comenzado a desarrollar lo que va a ser el corazón y el cerebro. Debido a que su salud y nutrición general pueden influir en el crecimiento de estos órganos, el preparar su cuerpo para la concepción antes de que ésta comience es de suma importancia. Haga una cita con su médico, que se conoce como consulta previa a la concepción, para asegurarse de que su cuerpo se encuentra en las mejores condiciones y listo para comenzar. Algunas veces, esta consulta puede ser parte de s consulta anual ginecológica.
Cuando vaya a hacerse la citología (o examen Papanicolaou o Pap), dígale a su médico que está pensando en tener un bebé y él (o ella) le indicará los pasos preliminares. Si su consulta anual no es sino dentro de varios meses y usted está lista para concebir, haga una cita de consulta previa a la concepción y lleve al futuro papá, si es posible, para que los dos den sus historias médicas y sepan qué esperar de esta gran aventura. Si ya está embarazada y no hizo la consulta previa a la concepción, no se preocupe porque su médico le explicará todos estos temas durante la primera consulta prenatal, de la cual hablaremos mas adelante.
Cuando vaya a hacerse la citología (o examen Papanicolaou o Pap), dígale a su médico que está pensando en tener un bebé y él (o ella) le indicará los pasos preliminares. Si su consulta anual no es sino dentro de varios meses y usted está lista para concebir, haga una cita de consulta previa a la concepción y lleve al futuro papá, si es posible, para que los dos den sus historias médicas y sepan qué esperar de esta gran aventura. Si ya está embarazada y no hizo la consulta previa a la concepción, no se preocupe porque su médico le explicará todos estos temas durante la primera consulta prenatal, de la cual hablaremos mas adelante.
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